miércoles, 31 de agosto de 2011

Cuaderno de Bitácora: día 4-5, 1.54 hora local.

Estos dos últimos días (lunes y martes) han sido duros (duros y fiesteros…), a si que empezamos la semana de puta madre! Me falta tiempo para escribir el día a día y hacer muchas más cosas, pero me sobra alegría para disfrutar, a si que no pasa nada, y si pasa, se le saluda.

El lunes tuvimos el primer día de clase a si que, tras la noche de party in our room (la habitación 701 del Grozavesti es la mejor del campus!), llegamos a eso de las 13.30 a la Facultatea di litere de la uni din Bucuresti y allí nos reunimos con la coordinadora de Erasmus: Alina, posiblemente, la mejor coordinadora de Erasmus del mundo. Como se lo curró la mujer! La hostia! Encima tenía unos ojazos la cabrona!

Tras una leve presentación en una clase así como la del curso del ’67, conocimos a nuestros profesores y nos dividimos en tres grupos diferentes: uno de sólo gabachos, otro de alemans & italians y el último el nuestro, el de los españoles: un chico portugués, una chica búlgara, un suizo y… uno de un país especial:…“catalonia” (como el típico chiste de “van un español, un inglés y un chino…”, vamos).

El primer día fue algo duro, por el desconocimiento total del idioma, y por que la profe metía bastante caña. Eso s,í hablaba inglés de puta madre a si que era muy fácil entenderla y seguir las clases. En una mañana aprendimos que Rumanía dejó de ser comunista en 1989 y también las típicas palabras útiles en cualquier idioma: hola, adiós, como te llamas, de dónde eres, gracias, por favor, hasta luego, el verbo ser… como en cualquier parbulario, vamos.

Tras las clases, a eso de las 3, acabamos y decidimos irnos a comer por el centro. Puesto que mi compi el cordobés y yo ya nos habíamos pateado la ciudad previamente, decidimos llevar a todos los guiris a la zona de los chiringuitos. En ese momento fue cuando Yavhé llamó a mi puerta: vi la parra en llamas, escuché voces divinas, y, sin comerlo ni beberlo, me convertí en el puto Moisés conduciendo al pueblo Israelí hacia la Tierra Prometida. A si que, sugiendo el consejo divino, nos fuimos a un garito típico Español (CON DOS COJONES!) a comer tapas (paella, tortilla de patatas, salchichón, ali-oli) y beber cerveza & sangría. Los guiris flipando, les encantó todo y salieron super contentos. Encima nos invitaron a un chupito (a ver, los dueños son españoles), nos hicimos sus amigos y encima este viernes nos han invitado a comer . Todo eso por el módico precio de 3.5 €. Increíble, y puedo asegurar que nos pusimos hasta el puto culo.

Y lo mejor del día estba por llegar: fiesta Erasmus en la 807 (habitación de Adrién, un francés de puta madre). El resultado? Yo acabé a las 4 de la mañana en mi cama, bastante chuzo, pero habiendo disfrutado la noche al 100%: conocí un montón de gente más, hablé de todo con los Erasmus (hasta de política! Y en inglés, con un rumano y un belga!! ), bailé, reí, bebí, fumé e incluso tonteé con una alemana, pero poca cosa… de momento. Y la catársis llegó a las 4, por que, antes de irme a sobar, en mi inmensa merluza, me puse a hacer los deberes del día (conjugar el verbo haber, en rumano, tomoco, es un deporte de riesgo bastante gracioso).

Hoy martes ha sido bastante duro, sobre todo la mañana. Dormimos 4 horas, yo no tenía resaca pero estaba muerto, y teníamos que aguantar una chapa de 5 horas en inglés-rumano. Pero aquí hemos hecho una grandísima piña, un buen grupo, a si que yo no era el único que estaba jodido. Joaquín se fue al baño durante la clase como unas 10 veces… hasta que echó la pota y decidió pirarse a casa. Por su parte, Maribel se quedaba sobada en mitad de la clase mientras la profe le preguntaba que leyera un texto en rumano. Que duras y divertidas son estas clases hoiga!

Al salir de clase fuimos a recoger nuestro libro de rumano y los papeles para pagar la residencia (del 26 de Agosto al 23 de Septiembre por 420 Lei = 105 €) y nos fuimos a comer. Mi compi Alberto, (dale gas) Tomás, y algunos más se fueron a comer al centro y yo me fui con los franceses, un italiano y un chico de Portugal, Renato (mi compañero de mesa), a comer a nuestra resi. Comimos y cerveceamos en un pub donde hablamos toda la tarde y nos conocimos mejor. Y cuanto más hablo y más conozco a la gente, más me gusta. No me canso de oir experiencias, opiniones, bromas, y también de contarlas y ser partícipe de ellas. Toda esta gente es increible. Todos y cada uno de ellos.

Encima antes de ir a nuestra habitación estuve hablando a solas con Maribel, la chica de Iniesta (Cuenca), y he descubierto que, aunque a primera vista parece una pijilla bastante tonta y cursi, es una chica increíble.

Tras hacerme un facebook, hablar con mi madre, mi hermana y Bluesmonator (ya te vale putilla!! Jajajaja), he escrito este chorizo que supongo leeré algún día para recordar estos maravillosos momentos, que ojalá duren para siempre.

Y ya está por hoy. Me voy a dormir que ya estoy hasta la poya de escribir y estoy muerto. Y mañana madrugo y tengo que hacer los deberes de los sustantivos en masculino, femenino, singular y plural.

Noapte buna! :)

lunes, 29 de agosto de 2011

Cuaderno de Bitácora: día 3-4, 3.12 hora local.

Hoy ha sido un grandísimo día. Tras despertarnos a las 12 o así, hemos bajado al jardincito de la resi, donde nuestro colegas gabachos nos esperaban con una ensalada “tipycal french” para comer. Muy rica. Las dos chicas alemanas y la italiana (también muy buenas por cierto) querían visitar el centro de Bucuresti, a si que mi compi el cordobés y yo nos ofrecimos como gúias para enseñarles lo poquito que conocimos el día anterior. Visitamos muchos sitios: Piata Unirii, mercadillos típicos rumanos, la facultatea di litere, el museo de historia rumana e incluso el Km. 0 de bucarest. Ha sido un grandísimo día: los dulces típicos rumanos están tremendos, las chicas de erasmus son super majas y encima hemos comido typical rumanian lunch por 5 pavos incluidas las cervezas (Green stuffed peppers, que ricos que estaban macho!!). Tras un día agotador, de conocer la ciudad y entre nosotros, volvimos a la resi para darnos una duchita, consultar los mails y ponernos a tono para la noche, y ya de paso, decidimos quedar con los españoles que ya estaban aquí: Maribel (qué nivel!!) y Tomás (dale gas!!) que habían venido hoy y a los cuales nos encontramos por casualidad en el centro de la ciudad.

Cenamos en un bar/restaurante de la zona de la residencia: tres pizzas y unas cervezas por 15 Lei es un precio digno de admirar. Además a la cena se apuntó otro chico de Barcelona: Oriol, un catalufilla que me contestó “si bueno, de cataluña” cuando le pregunté “tu también eres Español?”. En fin, cosas de casa.

Lo mejor del día vino por la noche, después de cenar decidimos hacer un pequeño guateque improvisao en nuestra habitación. Empezamos a jugar a culo los cuatro españoles, a los que luego se unieron los dos extranjeros, el francés y el catalán. El caso es que minutos después se unieron a la fiestuqui el resto de franceses, las dos alemanas y un par de belgas más majos que las pesetas. Incluso, a eso de las dos, se pasó por la habitación una chica rumana, que estudia aquí y se llama Mirela. Muy maja también, el primer día nos ofreció la llave de la lavandería sin apenas conocernos; y como la pobre no podía dormir, decidió asomarse por nuestra habita para unirse a la fiesta.

Esto es la hostia puta, tengo la sensación de que en un fin de semana he aprendido más que en toda mi puta vida. Conozco muchas cosas de Bélgica, de Alemania, de Rumanía, Francia e incluso de mi propio país: Cuenca, Córdoba, Murcia y Barcelona. Y lo mejor de todo es que lo conozco por la gente que vive allí, la gente de a pie, la que vive las cosas día a día y se pega de hostias con la vida para conseguir sus deseos. Eso es lo que realmente me enriquece, que sé de primera mano cómo es cada país en realidad, y no es para nada como la mierda que nos cuentan en la tele y la mierda que ponen en los libros sobre los ladrones (usease políticos), reyes, presidentes de la república o partidos políticos que, según ellos, son los que hacen que el país crezca y tire para adelante. Los que hacen la Historia de un país vamos... En fin.

Today it has been an AWESOME day!!!

Noapte buna! :D

domingo, 28 de agosto de 2011

Cuaderno de Bitácora: día 3, 3.53 hora local.

Esto es la hostia. Hemos estado conociendo a gente de todo el mundo: Rumanía, Francia, Alemania... Dios, es increíble la cantidad de gente que se conoce de Erasmus, y la cantidad de experiencias enriquecedoras que se obtienen de esto... Desde aquí mando mi humilde mensaje al mundo: a todos los universitarios, iros de Erasmus YA. Da igual dónde, a la Conchinchina o al Polo Norte si hace falta. Da igual que no sepas Rumano, Inglés, Francés o Chino, da igual. Vete. Solo llevo dos putos días y ya estoy echándolo de menos. No quiero que esto se acabe nunca, pero mientras dure, prometo aprovecharlo al 100%. Sea lo que sea. Menos que me den por culo, como dice Alberto, mi compañero el Cordobés: "a mí que me maten, pero que no me den por el culo!!" jajajaja. Genial.

Futuro Félix, te digo aquí y ahora que aproveches, que disfrutes y que lo mastiques despacito, saboreándolo, por que posiblemente estos sean los 6 mejores meses de tu vida. Enriquécete, y aprende, eso es lo más importante. Y sobre todo, no te quedes con ganas de NADA. ;).
Ahora eres un Homo Erasmus, a si que (ex)change your life!!

sábado, 27 de agosto de 2011

Cuaderno de bitácora: día 2 , 23.03 hora local.

El segundo día ha empezado bastante tarde porque, con eso del internete, anoche nos acostamos a las mil y hoy hemos amanecido a las 2 de la tarde. No problemo. Con las mismas, nos hemos vestido y hemos ido al centro de la ciudad en busca de la uni donde el lunes empezamos el curso de rumano. Primera aventura: montar en el metro y no acabar en Algete. La verdad es que ha sido bastante fácil, el metro es bastante pequeño en comparación con el madrileño, pero está muy bien cuidado. Los andenes y los coches son más anchos y la seguridad es muy patente en las estaciones e incluso dentro de los coches. La única pega que le he encontrado es que por fuera parece una puta mierda: las bocas de metro están bastante descuidadas, aparte de camufladas, y las zonas de paso de viajeros bastante desiertas y muy mal iluminadas, lo que hace que te entre un suave canguelillo a la vez que te asoma el mojoncete si vas por ahí sin conocer nada. Lo mejor, como casi todo en Rumanía, el precio: 10 viajes por 2.5 €.

Tras unas paradas y un viaje lleno de vistas maravillosas (jo macho, Qué pivones hay aquí!!) Llegamos a nuestro destino: parada de Universitate, línea 2 (la azulona), en el Sector 1, en pleno centro de la ciudad. A la salida nos encontramos un mercadillo de antigüedades con unas cosas maravillosas y a la que seguramente mañana volvamos para comprar regalitos y recuerdos. Tras varias vueltas por la ciudad, vistas de monumentos y alguna que otra foto, llegamos a la facultatea di litere (facultad de letras) y aquello me impresonó bastante por que parecía sacado de la peli de la vida es bella:

Aquí estudiaré rumano mientras me acuerdo del “Buenos días princesa!”

Tras la visita, decidimos comer en un restaurante del centro. Algo típico rumano: salata de vinete (una especie de potaje de berenjena brutal, como un puré de patatas), snitel de porc (filete de cerdo empanado) y, de postre, clatita (crepe rellena de mermelada) y un cafelito con leche. Todo por el módico precio de 33 Lei (7 pavis y pico al cambio).

Salimos del restaurante y nos dimos un garbeo por la ciudad: nos tomamos dos cerves en una terracita por 4 pavos, visitamos el Km.0 de Bucarest y asistimos a una boda Rumana! Que pintas, que pedo y que musicote! Entre paseo y paseo, acabamos en la otra punta de la ciudad, en un decatlon de las afueras, junto a un carrefour, donde compramos algo de ropa y provisiones (sobre todo cerveza), y donde pudimos ver como una horda de rumanos mazadísimos asistían a un torneillo de pulsos donde demostraban su hombría. Entre gritos y lloros, alguno que otro salió del centro comercial con una copita de hojalata de color oro. Todo un espectáculo digno de estudio y admiración.

Para acabar el día, terminamos regateando con unos pesetillas para que nos llevaran de vuelta a la resi. Uno nos intentó timar (10 pavos por 10 km!! Qué locura! Qué alboroto!!) A si que nos fuimos con el que nos cobró la mitad.

Ahora, después de cenar, bajaremos a dar un garbeo por los garitos de la ciudad y a tomar unas copillas. También llamaremos a un par de pitutis, una española y una italiana que están en la 504 (pillos de nosotros que vimos su nombre en la lista de la residencia...) Esperemos que no sean dos orcos de Mordor, Alberto por tu padre! No lleves puesto el anillo! jajajaja

viernes, 26 de agosto de 2011

Cuaderno de Bitácora: Día 1, 16.08 hora local.

Este es el primero, del que espero sean muchos más escritos de mi estancia Erasmus en Bucarest. La verdad es que en unas ocho horas he pasado por multitud de estados de ánimo: cansancio, sueño, euforia, melancolía, miedo, vergüenza e incluso confusión. Ahora mismo estoy bastante cansado, pero es que me echo en la cama y no consigo dormirme; quizá sea por que hace un calor de cojones, por que quiero estar despierto cuando llegue mi nuevo compañero de piso (que por cierto, debe de estar al caer…), o por que simplemente es el primer día y uno no ha asimilado todavía este cambio tan repentino.

Salí de madrid a las 2.20 de la mañana, de un viernes 26 de agosto de 2011, tras despedirme de mi madre, mi hermana y chema a eso de las 12.30 y estar esperando a embarcar durante dos horas. El viaje en avión? Sinceramente, UNA PUTA MIERDA. Es cierto que viajé con una compañía de low-cost (WIZZ Air), pero no pude pegar ojo en todo el viaje. Asientos muy estrechos e incómodos, un santo rumano en el asiento de atrás dando por culo con sus pataditas (supongo que por los nervios) y una niña pequeña llorando hacían imposible el dormir en condiciones. Las azafatas estaban muy buenas, pero solo hablaban en rumano (o húngaro, o no sé qué coño) y no se les entendía una mierda. Lo único bueno del viaje fue que tardamos bastante poco (unas 3 horas y media) y que ha sido la primera vez que no he notado nada ni el despegue ni el aterrizaje. Además me sorprendieron bastante los aplausos y la euforia de los pasajeros cuando el avión aterrizó… La primera vez que lo veo. Supongo que los rumanos quieren mucho su tierra y valoran aún más sus vidas tras viajar en avión.

Ya en el aeropuerto me quedé con la cara de asombro. Sinceramente, nada más bajar del avión pensé que estaba en un país tercermundista. Del avión bajamos directamente, por las escaleras, sin pasarela ni nada, y una vez en la pista (bastante pequeña, por cierto), un autobús nos acercó a la salida, donde nos esperaba la policía, para revisar el pasaporte (muy útil después del por culo que dio en España) y las maletas, en una cinta de transporte, que parecía un cubilete de ropa durante las rebajas: muy pequeñito y rodeado de buitres esperando para cazar su presa. La verdad es que cuando ves lo que hay fuera, valoras realmente lo que tienes en tu casa: Barajas es a Baneasa lo que el Palacio Real a una chabola de las Barranquillas. También tengo que decir que es una gran putada estar en un país extranjero sin saber absolutamente NADA sobre él: lo de intentar comunicarte con otras personas en un idioma diferente que no conoces te hace sentir realmente estúpido, inútil e impotente, además de indefenso por que no sabes qué coño te va a pasar, ni qué cojones te están diciendo los autóctonos. A si que, aunque te llamen “hijoputa” en rumano, tu simplemente dices “No thank you! I have a taxi already!”, sonríes, y te piras.

Tras salir del aeropuerto, vino la primera pequeña aventura: buscar al pesetilla que me llevaría a la resi. Y eso que lo había reservado cuando saqué el billete para evitar que me timaran (por lo que dice todo el mundo, hasta los rumanos, los pesetas de los aeropuertos rumanos son la peor escoria de todos los pesetas del mundo). Pero me dio igual, cuando salí del aeropuerto, una manada salvaje de conductores trileros pretendían llevarme gritando aquello de “Oficial! Oficial! 1.39 LEI! Oficial!”. De hecho uno de ellos casi me obligó a meterme en su taxi aun cuando le dije que ya tenía el taxi reservado de WIZZ… un poco más y me mete a palos en el maletero. Menos mal que al poco llegó mi salvación: un gordito que parecía ser indio, se acercó hacia mí con un cartel que ponía “WIZZ” mientras me decía en inglés “WIZZ Taxi?”. “Yes!” le respondí, y en aquel momento me alegré por que ya casi estaba en “casa”.

Después de un viaje de cuarto de hora hablando sobre la ciudad: el tiempo, el ambiente, la fiesta, las mujeres… llegamos al destino. Y allí estaba otra vez el idioma. Yo no soy dipomático, ni sé cómo administrar una empresa, pero, vamos a ver… manda cojones que la recepcionista de una residencia de estudiantes Erasmus no tenga ni puta idea de inglés y te explique las cosas en rumano. Lamentable. Entre una que se expresa despacio y el otro que no la entiende y que se expresa aún peor… pues al final los dos acaban hablando en su idioma, usando gestos, y dando como resultando un espectáculo de lo más cómico a la par que absurdo. Lo único bueno es que mi nombre aparecía en la lista, a si que no tuve muchos problemas salvo que no entendía ni papa de lo que me decía… y eso que le dije “I don’t speak rumanian!” Pero eso a ella le daba igual.

Cuando por fin conseguí la llave y llegué a la habitación me volví a quedar con la cara de asombro: esto es como una puta ratonera. Tres camas, un baño con olor raro, un armario y tres mesas de escritorio; además de una nevera que huele a podrido que no veas junto a un microondas y una sandwichera con más mierda que los cojones de un grillo (cómo es posible que la gente sea tan sumamente cerda?). Aunque, para ser sinceros, tras unas horas aquí ya me he acostumbrado; mirándolo bien no está tan mal… Tengo un techo en el que dormir, la cama está blandita, hay sábanas limpias y almohadas, y tenemos un balconcito muy majo que da a una de las avenidas más tochas de Bucarest (aunque no corre ni gota de aire). Justo enfrente tenemos una central nuclear, y a dos pasos el carrefour, a si que está genial por que nunca nos va a faltar energía, radiación y comida para sobrevivir. Aún así echo mucho de menos una cocinilla y una lavadora. Además los precios están tiraos, con eso de que un euro son 4 Lei, aquí uno con 400 pavos se siente como el dueño del perico (al cambio son unos 1600 Lei), a si que por el dinero no me preocupo nada, y eso es un quebradero menos de cabeza.

Creo que por hoy no hay nada más. Intentaré dormir algo, y a las 9 bajaré a ver si me ponen internet en la habita (5 pavis por un mes de internet está de puta madre), así podré hablar con los míos, que ya les echo de menos.

Hasta mañana.

Post Data: ya hemos conseguido internete (es evidente, si no, cómo coño escribiría esto?). Conseguirlo ha sido gracioso. Primero la recepcionista nos dijo que a las 9. Efectivamente, a las 9 no estaba listo, nos dijeron que para el lunes, a si que con las mismas, nos fuimos a cenar al Pollo Frito de Kentuky (KFC para los gringos). Tras la cena, al entrar, la recepcionista nos dijo que si que estaba internet, a si que para allí fuimos. Tras 20 minutos esperando (en principio eran 5, pero… “esto es Rumanía!” como nos dijo un obrero), subimos a un 4º piso de un edificio típico de una peli de miedo para firmar el contrato. Me sentí como un yonki que compra cocaína y firma un contrato para ello: lo firmamos en la habitación de la mujer, llena de bártulos, ambiente gótico rodeado de hornillos desechos, trastos y demás mierda. Espero poder volver a España y no acabar en la cárcel, por que madre mía que mala pinta tenía la mierda que firmamos!! Jajaja. Pero bueno, 25 Lei un mes (unos 6 pavis al cambio) son un buen precio a pagar por internet de 10 megas no?

Ah! Por cierto! Mención especial tienen los franchutes que acabamos de conocer! Se han quedado con la cara de asombro cuando nos han visto con los portátiles aquí, viendo porno… Pobres gabachos… Nos decían “Dónde habéis conseguido internet! Es que la de recepción solo habla rumano!!” (todo esto en un inglés digno del mismísimo Emilio Botín). Pobrecitos… Al parecer los españoles si que somos los putos amos!! Jajajajajaja.